WASHINGTON.- Estados Unidos evalúa una operación militar para incautar las reservas de uranio enriquecido de Irán desde sus plantas nucleares fortificadas, informó el diario New York Post, citando fuentes familiarizadas con los planes.
Según Joseph Rodgers, director adjunto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la vía militar sería la más viable ante el estancamiento diplomático. «Creo que esta sería una de las operaciones más sofisticadas de la historia militar, si no la que más», afirmó, y agregó que «sería una operación logísticamente pesada y difícil en un entorno disputado».
El plan contemplaría el ingreso de miles de soldados de infantería para asegurar un perímetro en torno a los sitios nucleares, sorteando trampas explosivas y con cuadrillas de construcción para despejar accesos.
Un equipo reducido de operadores especiales, que podría incluir al Escuadrón Plateado del SEAL Team 6, al 2.º Batallón de Rangers y a la 21.ª Compañía de Municiones del Ejército, se encargaría de la extracción del material radiactivo desde Fordo e Isfahán, ambas con daños significativos, según el medio The High Side.
La misión requeriría mantener una ruta de convoy segura hasta una pista de aterrizaje, controlar un corredor aéreo para la evacuación y sostener la defensa ante posibles ataques iraníes.
OBSTÁCULOS Y PÉRDIDA FACTOR SORPRESA
Richard Goldberg, exdirector para armas de destrucción masiva de Irán en el Consejo de Seguridad Nacional, cuestionó la viabilidad: «¿Cuánto tiempo se puede sostener eso y aún así poder extraer a todas las fuerzas?».
El factor sorpresa se ha perdido. Irán ha reforzado Isfahán con minas y explosivos en sus túneles, según CNN. «Hemos visto informes de que Irán está endureciendo la instalación de Isfahán, colocando trampas explosivas», señaló Goldberg.
La montaña Pickaxe surge como nuevo objetivo tras el traslado de cientos de centrifugadoras desde Natanz. En ese caso, explicó Goldberg, la misión se asemejaría a una incursión tipo Caracas: «se infiltra, se colocan explosivos y se sale».
NUDO DE LAS NEGOCIACIONES
Washington exige que Teherán elimine todo su uranio enriquecido, la mayor parte al 60%, peligrosamente cerca del 90% necesario para un arma nuclear. Pide que sea enviado a EE.UU. o destruido bajo supervisión internacional como condición previa para cualquier alivio económico y la devolución de unos 24.000 millones de dólares congelados.
Irán insiste en que su programa es civil y defiende su derecho al enriquecimiento pacífico. Sostiene además que Washington no cumple sus compromisos y usa la diplomacia para ganar tiempo, recordando que el 28 de febrero EE.UU. e Israel lanzaron un ataque coordinado contra objetivos nucleares mientras las conversaciones aún estaban en curso.

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