NUEVA YORK.- Con la frase «el ganador se lo lleva todo», el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó directamente la operación militar ejecutada en enero contra Venezuela con la firma de lo que calificó como «el mayor acuerdo petrolero de la historia».
La afirmación fue hecha este martes durante su intervención en la 81ª Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Trump sostuvo que la «operación militar masiva» del pasado enero, que según su relato incluyó bombardeos contra puntos militares y estratégicos de la Gran Caracas y culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, abrió el camino para el acuerdo energético.
«El vencedor se lo lleva todo», enfatizó el mandatario al referirse al instrumento firmado con Venezuela siete meses después de esa acción militar.
Con esa frase, Trump resumió su doctrina de política exterior para el hemisferio y justificó el acuerdo como un botín del triunfo militar.
«Estamos colaborando estrechamente con los líderes de Venezuela para forjar un futuro mucho mejor para el pueblo venezolano», agregó tras pronunciar la frase.
EL ACUERDO DE 65.000 MILLONES DE BARRILES
El gobernante estadounidense detalló que el acuerdo abarcaba 65.000 millones de barriles de petróleo y que, según dijo, beneficiaría a ambos países y ayudaría a reducir los costos de la energía en todo el mundo.
«El proceso ya está avanzando: las mayores compañías petroleras del mundo están entrando en juego y las cifras son absolutamente increíbles. Si sumamos los recursos de EE.UU. y Venezuela, contamos con más de 60 % del petróleo mundial», expresó.
VISIÓN DE CARACAS SOBRE EL PACTO
Desde Caracas, la presidenta encargada Delcy Rodríguez había definido el pacto como resultado «del fortalecimiento de la relación entre Venezuela y los Estados Unidos» y aseguró que facilitaría «un importante flujo de inversiones destinado a la recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica» de la industria hidrocarburífera.
Trump utilizó la misma lógica de «el ganador se lo lleva todo» para lanzar una advertencia al hemisferio occidental.
Afirmó que las acciones del 3 de enero, que según sus cifras causaron 100 muertos, demostraban que Washington ya no permitiría que las amenazas «echen raíces en ninguna parte del hemisferio».
«De ser necesario, emplearemos nuestro inigualable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de EE.UU.», advirtió, al defender su estrategia de designar a los cárteles de droga como organizaciones terroristas extranjeras, figura que sirvió de base legal para la operación en Venezuela y los bombardeos en el Caribe y el Pacífico.

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